por Jesús M. de la Cruz Martín
Imagen de portada: conjunto de objetos del Tesoro de Villena, en museodevillena.com
Esta mañana me he despertado y he visto que dos amigos me han escrito por Wassap enlazando la misma noticia: el robo del tesoro de Villena. Es jueves 27 de agosto, y este es un día negro para nuestra historia y nuestro patrimonio.
La noticia ha saltado a todos los medios de comunicación y ha removido el avispero de la opinión en redes sociales, ya que nadie puede permanecer indiferente ante un robo de semejante magnitud. Pero vayamos por partes para entender la magnitud del suceso.
Vamos a atender a las declaraciones del alcalde de Villena, Fulgencio Cerdán, ya las respuestas dadas en la rueda de prensa que ha dado en su comparecencia pública frente al Museo de Villena a primera hora de la mañana.
Puedes ver la comparecencia completa en la web de Intercomarcal Televisión:

El Tesoro de Villena, robado el 27 de agosto de 2026. Imagen: turismovillena.com
El robo.
Los sucesos se produjeron en torno a las 5:23 de la madrugada del jueves 27 de agosto. A las 5:16 hubo una alarma por un intento de entrada en el Polideportivo Municipal de Villena, situado en el otro extremo de la localidad, y se estudia si pudo tratarse de un señuelo para desviar la atención de las fuerzas de seguridad del municipio. Al irrumpir en el Museo saltó la alarma de la empresa de seguridad. Inmediatamente se dio aviso al Centro Operativo de Servicios (COS) de la Comandancia de Alicante, que activó la emergencia tanto para la Policía Local como para la Guardia Civil, quienes acudieron rápidamente. Aun así, no pudo evitarse que los asaltantes se hicieran con una parte importante del conocido como Tesoro de Villena, fabricado en oro, además de otras piezas valiosas de la colección del museo.
Una vez personadas las fuerzas de seguridad, la investigación está en manos de la Unidad Orgánica de Policía Judicial (UOPJ), especializada en la investigación de este tipo de delitos, que ya ha iniciado las actuaciones y ha pedido la máxima discreción para evitar pistas que puedan ayudar a los ladrones.
Las cámaras de seguridad del museo situadas tanto en el interior como en el exterior han grabado toda la secuencia del robo, y ahora están en manos de la unidad. Sí se ha dado información sobre lo ocurrido: se sabe que los ladrones huyeron en dos coches, con un número de asaltantes desconocido, que accedieron al museo forzando una ventana lateral y se dirigieron directos a las vitrinas con las piezas. El robo se produjo en cuestión de 4 minutos, y el hecho de que una de las piezas sustraídas, una corona de plata del paso de la Virgen de las Virtudes de Villena, haya aparecido caída en el suelo, hace pensar que la llegada de la policía les hizo huir. Tanto la rapidez como la coordinación del grupo hacen pensar que se trata de un asalto claramente planificado por profesionales. Se desconoce cual es el destino de las piezas, y no se han querido hacer conjeturas al respecto.

Plano del yacimiento de Cabezo Redondo y sus alrededores. En Hernández et alii, 2017 (ver Bibliografia).
Descripción del Tesoro.
El Tesoro de Villena es uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de nuestra historia, tanto por su valor intrínseco como por el valor técnico de su fabricación y las importantes repercusiones que ha tenido en nuestro conocimiento de la historia de la península ibérica. El tesoro fue dado a conocer en el año 1963 por el arqueólogo José María Soler García, que trabajaba en el yacimiento arqueológico del Cabezo Redondo de Villena.
El Cabezo Redondo es un yacimiento con un importante poblado perteneciente a la Edad del Bronce Valenciano, abandonado en torno al siglo XIII a.C. El lugar fue la residencia de una poderosa élite que controlaba la cuenca alta del río Vinalopó, en una zona fronteriza entre la cultura del Bronce Valenciano y la cultura argárica. Cuando la poderosa élite argárica sucumbió, las familias de Villena supieron aprovechar la oportunidad y centralizaron la actividad agrícola del fértil valle del río y el tráfico de mercancías que circulaba por la región para amasar una gran fortuna, que expresaron con ricos tesoros de oro como los descubiertos por José María Soler.
El Tesoro no fue encontrado en el yacimiento de Cabezo Redondo, sino en la Rambla del Panadero, a pocos kilómetros de él. El hallazgo está bien documentado, y se sabe que apareció dentro de una gran vasija de cerámica de boca ancha desenterrada por unos obreros trabajaban en la rambla. Es muy posible que se tratara de un ocultamiento realizado en la propia Edad del Bronce, cuando alguien decidió guardar el valioso ajuar con la intención de poder recuperarlo en un momento de crisis. Obviamente, nunca pudo regresar por él.
El conjunto está formado por 66 piezas en total, pero teniendo en cuenta fragmentos y partes de un mismo objeto se contabilizan 59 piezas. La mayoría del conjunto es de oro, con un peso de más de 9 kilos, plata con un peso de poco más de 600 gramos y algunas piezas muy raras de hierro. Entre las piezas de oro se encuentran 28 brazaletes, utilizados como adornos personales, con una rica decoración en bandas, molduras y púas. También hay 11 cuencos decorados con bandas, líneas y guirnaldas, y 2 botellas o frascos. Los distintos tamaños de los cuencos y botellas hacen pensar en una medida estandarizada de volumen, por lo que no es muy posible que sirvieran como una opulenta vajilla para fiestas especiales. Los objetos de plata son 3 botellas iguales en su diseño a las de oro. Entre tantas piezas también hay también objetos más pequeños. Algunos de ellos se han unido para reconstruir lo que podría ser un cetro o bastón, una enseña de poder que pudo estar en manos de un poderoso personaje de su época.


Esquema con las técnicas de fabricación de los objetos del tesoro de Villena. Los brazaletes a torno (derecha.) y las botellas y cuencos (izquierda). En García y Barciela, 2017 (ver Bibliografía).
El proceso de fabricación de estos objetos es todo un despliegue de conocimiento sobre metalistería y orfebrería de su época. Algunas de las piezas fueron creadas siguiendo conocimientos ancestrales, mientras que otros aplicaron técnicas que en su época eran punteras e indican la especialización de los artesanos que las crearon. Los cuencos y botellas se crearon con un martillado de las láminas de metales preciosos, batiéndolo de forma circular hasta darles la forma deseada sobre un molde blando, tal vez de madera. Posteriormente, la decoración se realizó mediante el repujado de la pieza con herramientas diseñadas para la ocasión. En el caso de los cuencos, eran piezas de cabeza esférica, mientras que en las botellas se usó un cincel.
En el caso de los brazaletes, se pudieron forjar con piezas fundidas en un molde en forma de barra y después martillados, mientras que otros se realizaron con un molde de cera de abeja sobre un cilindro de arcilla, rematado con el uso de un torno de eje horizontal para añadir las molduras de púas y canales sobre la cera. El molde era después recubierto con más arcilla. Para llevar a cabo el fundido, primero se derritió la cera, dejando la arcilla, y después se coló el oro en el negativo dejado en la arcilla. Una vez enfriado, la arcilla se rompía y se limaban los canales dejados para la fundición, retocados con un abrasivo. Esta técnica se aprecia en otros brazaletes dispersos por toda la mitad meridional de la península, dando lugar al estilo denominado Villena/Estremoz.
Los objetos más especiales y raros del conjunto del Tesoro son unas pequeñas piezas de hierro, un brazalete y lo que se ha interpretado como el pomo del cetro. Estas piezas eran muy poco comunes en su época, y posiblemente su valor era muy superior a los objetos de oro por su rareza. El estudio químico reveló que el hierro era de origen meteórico, y pudo haber llegado por el comercio o bien ser de factura local. Su presencia permite fechar, de manera estimada, el tesoro justo en torno al cambio de era, en el año 1000 a.C.
Del todo este tesoro tan solo se han conservado las tres vasijas de plata, un brazalete y parte de los adornos del bastón de mando. El valor del tesoro, teniendo en cuenta su peso en oro, es de aproximadamente 1.700.000 euros, pero debemos tener en cuenta que las piezas son únicas, por lo que su valor original como elementos de colección no tiene cálculo. Aún así, el mayor temor es que el tesoro se funda para borrar todas las huellas del crimen y poder generar una cuantiosa ganancia a los ladrones.

Fachada del MUVI. Imagen: villena.es
Renovación y características del MUVI.
El actual Museo de Villena reúne las colección del antiguo Museo Arqueológico José María Soler junto con donaciones realizadas por parte de distintos investigadores, particulares y personajes destacados de la localidad y la comarca del Vinalopó. El origen del museo está en las piezas que Soler reunió en las excavaciones arqueológicas en el entorno de Villena, incluyendo los conjuntos de oro de Villena, que él mismo descubrió. Los objetos estuvieron expuestos en la planta baja de la Casa Consistorial de Villena, inaugurada ex profeso para exponer al público los valiosos tesoros encontrados. Sin embargo, conforme este museo fue acogiendo nuevas piezas de toda la comarca del Alto Vinalopó, se fue haciendo cada vez más patente que tanto el espacio destinado a la colección como la forma en que se exponían las piezas no era la más adecuada.
El actual edificio forma parte de una antigua electro harinera construida en 1909 por una compañía francesa. Este edificio tenía como objetivo la producción de electricidad y el servicio de molienda y procesado de harinas para toda la comarca. El edificio estuvo en funcionamiento hasta 1986, y fue comprado por el ingeniero agrónomo y coleccionista Jerónimo Ferriz Hernández para exhibir allí su colección de objetos etnográficos de la localidad. Antes de su muerte en 2000, donó la colección a la ciudad de Villena y el Ayuntamiento adquirió la propiedad en el año 2004.
En el año 2007 se planteó un nuevo proyecto de musealización que trasladara la colección del Museo Arqueológico a esta nueva ubicación. El proyecto y la posterior obra de restauración del edificio de la harinera se prolongaron durante más de una década, hasta que finalmente en el año 2019 comenzó el traslado de las piezas, y el 17 de mayo de 2024 se llevó a cabo la inauguración oficial. Para el Ayuntamiento, este museo es una oportunidad para dar a conocer no solo la historia de la localidad de Villena, muy rica en patrimonio, sino que es una apuesta por ofrecer un centro de cultura de relevancia dentro de la Comunidad Valenciana.


Figura de la Virgen de las Virtudes y el Niño, en oro y plata. La corona de plata del niño ha sido recuperada. Imagen: orfebreriavillena.blogspot.com (izquierda) y Pinterest (derecha).
Otros tesoros en el museo.
Además del Tesoro de Villena, el MUVI posee otros tesoros de gran valor material. Entre ellos se encuentran las joyas de la Virgen de las Virtudes, patrona de Villena. Su tesoro está formado por un manto y varios objetos preciosos: dos medallas conmemorativas, el anillo de la virgen, con piedras preciosas, y un conjunto de coronas que adornan las imágenes de la Virgen y del Niño cuando son sacadas en procesión. Dos de ellas son de oro, realizadas en la primera mitad del siglo XX y otras dos de plata, más una orla también de plata, del siglo XVIII. Todo el conjunto de coronas ha sido robado, pero la que pertenecía al Niño cayó durante la huida de los ladrones y ha sido recuperada.
Además del Tesoro de Villena, el Cabezo Redondo también proporcionó otro tesorillo que estaba expuesto en el museo. Este tesorillo fue hallado durante el trabajo de extracción de yeso en una de las laderas del cerro, y es posible que formara parte de uno o más ajuares funerarios. Cuenta con 35 piezas de oro de diferentes tipos, entre los que se encuentra una cinta o diadema, tres brazaletes abiertos, varios anillos, aretes, una espiral de alambre de oro y unos curiosos colgantes con la forma de trompetillas llamadas tutuli, que corresponden a un tipo de adorno o colgante. Afortunadamente, los ladrones no han dañado este tesoro.

El tesorillo de Cabezo Redondo, que se ha salvado del robo. Imagen: museovillena.com
Una oleada de robos.
Con este ya son tres los robos de patrimonio en nuestro país en lo que llevamos de año. El 25 de abril, un grupo entró en el Museo Arqueológico Provincial de Badajoz y robó 144 de un total de 149 monedas de oro que formaban parte de la exposición permanente del museo. Las monedas pertenecían a los reinados de Carlos III y Carlos IV y la mayoría de ellas fueron acuñadas en cecas americanas. El 27 de julio ocurrió un nuevo atraco en el Museo de Albacete, donde se robaron 220 monedas de plata de finales del siglo XVIII y del siglo XIX, que formaban parte de una exposición temporal. Mientras que los ladrones de Badajoz escaparon en al menos una moto sin localizar, los de Albacete usaron un coche robado que luego quemaron.
En todos los casos las acciones fueron premeditadas y se han llevado a cabo con toda velocidad. No puede afirmarse, de ninguna manera, que haya sido el mismo grupo, pero sí que resulta extremadamente llamativa la oleada de robos, de gran impacto y con un valor monetario muy grande. Sin embargo, el último robo de Villena resulta de mayor gravedad por el valor histórico del tesoro, ya que es un ajuar único de la arqueología peninsular.
Si la pérdida de este tesoro se hace efectiva, causará un daño irreparable e imborrable a nuestra herencia colectiva.
Bibliografía.
Barciela, V. et alii (2023). Los adornos personales en la orfebrería de Cabezo Redondo (Villena, Alicante) y su contexto histórico. Complutum, 34, 109-127.
García, G. y Barciela, V. (2017). El tesoro de Villena: caracterización, uso y función de una ocultación de la Edad del Bronce. En A. Rodríguez, I. Pavón y D. M. Duque (Eds.), Historias de Tesoros, Tesoros con Historia (pp.61-86). Universidad de Extremadura.
Hernández, M. et alii (2017). Reflejos del pasado: El oro en la Edad del Bronce en Villena (Alicante). Bilyana, 2, 20-39.
Jover, F. J. et alii (2018). Sobre la estructura poblacional de las sociedades del sur del Bronce Valenciano. Zephyrus, 82, 93-117.