El ciclo de La Vulgata: el cánon del mito artúrico

por El Profesor

La literatura artúrica alcanzó un gran éxito en toda la Europa medieval a partir del libro Historia regum Britanniae de Godofredo de Monmouth, escrita cerca de 1136. Antes y después de este libro existieron otras muchas tradiciones sobre el rey Arturo y sus caballeros, los lugares donde ocurren sus hazañas y los personajes que les rodean.

El poeta francés Chrétien de Troyes se convertiría en el mayor exponente de esta nueva tradición, creando diferentes obras en verso, romances, con los que daría vida a alguno de los personajes y episodios más importantes del ciclo artúrico: Lanzarote del Lago, el caballero Perceval y el misterioso objeto llamado Graal, el Grial. El fenómeno creado por Chrétien alcanzó una fama espectacular en muy poco tiempo, y a su muerte, varios autores pretendieron continuar la interrumpida saga del Grial.

Robert de Boron, poeta francés, escribirá tres obras relacionadas entre sí que servirían para establecer el marco definitivo del Grial y su significado. Estas tres obras, llamadas Historia del Grial, Merlín y Perceval, definieron la interpretación cristiana del Grial, en la que el misterioso plato del romance de Chrétien se convierte en el cáliz sagrado que Cristo utilizó en la última cena.

A principios del siglo XIII, las versiones sobre el Grial y los caballeros de la tabla redonda habían crecido hasta convertirse en el fenómeno literario más popular en Europa Occidental. Fue en ese momento cuando un grupo de escritores anónimos decidieron llevar a cabo una basta obra de recopilación que permitiera unificar las diferentes historias contadas hasta entonces en una única pero basta obra de compilación. Esta obra es conocida como La Vulgata.

El castillo de Siedlecin, en Polonia, muestra un conjunto de frescos inspirados en la historia de Lanzarote del Lago. Estas pinturas, situadas tan al oeste del núcleo original franco-britano de los relatos, junto con las numerosas copias que se poseen de La Vulgata, incluidas traducciones en otros idiomas, indican indudablemente la fama de este ciclo literario. Fuente de las imágenes: https://culture.pl/en/article/sir-lancelot-in-siedlecin-polands-unique-mediaeval-polychromes

El ciclo de La Vulgata consta de cinco libros, que citaremos en su nombre original francés: L’Estorie del Saint Graal, Estoire de Merlin (con una continuación llamada Suite du Merlin), Lancelot, Queste del Saint Graal y La Mort Artu. La composición de esta obra se realizó entre 1215 y 1230, aproximadamente. Para ser escrita se abandonó el verso rimado, utilizado por Chrétien de Troyes y Robert de Boron, en favor de la prosa. Este gesto poseía una intencionalidad, y es que se entendía que la prosa era apta para los relatos históricos y verídicos, mientras que el verso era más frívolo y propio de la fantasía poética. El núcleo del ciclo abarca los libros del Lancelot, la Queste y la Mort, que forman un conjunto unificado denominado como el ciclo Lancelot-Grial, o Lanzarote en prosa.

Esta gran obra de compendio de las aventuras de los caballeros de la mesa cuadrada fue escrita con la clara intención de ser mostrada como el verdadero y fidedigno relato de los sucesos del rey Arturo y sus caballeros (Alvar, 1997: 8). Este ciclo tendría un peso fundamental en la consolidación y desarrollo posterior del mito artúrico. En el siglo XV, Thomas Malory retomaría la versión de La Vulgata para escribir su libro Le Morte d’Arthur, libro que cerraría la saga artúrica y que sería recuperado, siglos más tarde, por los autores modernos, sobretodo a partir de la era victoriana. Es por ello, que indirectamente, todos los relatos que ahora nos son familiares proceden de La Vulgata (Taylor, 2009: 59). Es por ello que podemos llamar a La Vulgata la obra canónica del mito artúrico, tal y como nos ha sido trasladado hasta nosotros.

La compilación y redacción de todo el material de la obra supuso un trabajo enorme, ya que sólo en el Lanzarote en prosa se citan a más de 400 personajes, con sus respectivas historias y lugares (Alvar, 2010: 11), muy al estilo de algunas novelas río actuales de gran éxito, como el caso de Juego de Tronos. La conexión entre las diferentes aventuras a través de los cinco libros que forman el ciclo ha llevado a concluir que detrás de los autores que escribieron el relato debió existir la figura de un arquitecto que organizó las principales líneas narrativas y su conexión entre sí. El postulador de esta teoría, Jean Frappier, comparó a esta figura como un director que pudo organizar el plan maestro a través de las diferentes tramas, creando un laberinto igual a los intrincados diseños de lacerías góticas de una catedral (Frappier, 1982: 144)

El ciclo Lancelot-Grial fue compuesto primero y en un lapso de tiempo similar, mientras que las historias del Grial y de Merlín se escribieron poco tiempo después. En el ciclo Lancelot-Grial se cita en varias ocasiones que el autor de la obra fue Walter Map, clérigo y literato inglés que vivió en la corte de Enrique II de Inglaterra. Este clérigo pudo haber sido el arquitecto del que hablara Frappier, pero con una dificultad principal: Walter Map murió cerca de 1210, años antes de que comenzara la redacción de La Vulgata.

¿Por qué citar como autor a un personaje ya fallecido? Es posible que los autores anónimos de La Vulgata tuvieran varios motivos para ocultar su nombre y buscar una figura de autoridad que diera fuerza de veracidad a su relato. Por un lado, el intento de crear una obra definitiva sobre el rey Arturo y el Grial. Por otro lado, las posturas algo heterodoxas que en materia de dogma se expresaban respecto a la mística del Grial.

A lo largo del ciclo, se refieren como autores de la narración a Walter Map y al escritor Blaise, además de la referencia de un libro en latín concedido por el propio Jesucristo. Blaise es un escritor ficticio, el confesor de la madre de Merlín según Robert de Boron, que urgido por el mago pondrá por escrito todos los sucesos de la vida de Merlín y la juventud de Arturo. Con todas estas atribuciones, los escritores de La Vulgata deseaban crear un argumento de autoridad que diera peso a su narración (Lupack, 2007: 105), a la vez que tal vez desviara la culpa en caso de conflicto con la Iglesia (García Gual, 2003: 135).

Es muy posible que los escritores fueran monjes relacionados o influenciados por la nueva doctrina cisterciense. En el cuento del Grial el éxito de los caballeros viene marcado por su humildad y obediencia a Dios, mostrando unos valores ascéticos que les imbuyen del poder divino (Alvar, 2002: 10-11). El carácter monástico de los autores se expresa vivamente en los episodios de la búsqueda del Grial. Muchos de los dogmas promovidos en el Concilio de Letrán en 1215 tienen su expresión en la historia, pero a la vez, la historia de cómo el Grial llegó al reino de Logres y cómo los caballeros artúricos pueden aspirar a alcanzarlo está empapado de ideas místicas y ascéticas heterodoxas, o que al menos se apartan de la nueva ortodoxia eclesiástica (García Gual, 2003: 142-143). Por todo ello, es posible que el conjunto de autores decidieran dejar sus nombres a un lado, por aquello de lo que pudiera pasar.

El ciclo de La Vulgata tiene como eje principal de toda su narración el amor entre Lanzarote y Ginebra, y de hecho, gracias a ella esta historia de amor alcanzó su mayor fama en la literatura medieval (Lupack, 2007: 109). Junto a ellos, el otro gran tema es la búsqueda del Santo Grial.

El primer libro, la Historia del Santo Grial, recoge básicamente lo dicho por Robert de Boron. José de Arimatea, después de recoger la sangre de Cristo en el Calvario con el vaso que éste usara en la última cena, huye a Gran Bretaña, donde crea una orden de custodios del Grial. El segundo libro, la historia de Merlín, se centra en la figura del mago y cómo ayuda al rey Arturo en su juventud, contando las batallas que debe luchar para unificar Inglaterra. En estos dos libros, se sigue muy de cerca las versiones de Robert de Boron y de Godofredo de Monmouth. El rey Arturo se convierte en emperador, conquistando Francia y llegando a ocupar Italia, donde se enfrentará al emperador de Roma.

El tercer libro, Lancelot en prosa, es la obra más extensa de todas, y forma casi la mitad de todo el ciclo. En ella se despliegan los hechos y hazañas de los caballeros de la mesa redonda, con especial interés en la biografía de Lanzarote. A causa del tamaño del relato, se llevó a cabo una partición del libro en tres textos separados: el Libro de Galahot, el Libro de Meleagant o de la Carreta, y el Libro de Agravaín (Alvar, 2010: 11). En la biografía de Lanzarote se cuenta cómo fue criado por La Dama del Lago hasta convertirse en el mejor caballero del mundo, sus andanzas y su amor por Ginebra. Afectado por un filtro de amor, Lanzarote engendra en la princesa Elaine un hijo, Galahad, el héroe que triunfará allí donde Lanzarote debe fracasar a causa de sus pecados. El cuatro libro, la Historia del Grial, comienza directamente donde termina el Lancelot, con el inicio de la aventura del Grial una vez Galahad es presentado en la corte de Camelot. En esta búsqueda todos los caballeros de la Tabla Redonda fracasarán por sus pecados y su apego al mundo material. Solo tres caballeros alcanzarán, en diferente grado, el éxito: son Bors, Perceval y Galahad. Tras encontrar el Grial, Galahad vislumbra lo que hay en su interior y muere en estado de gracia, descendiendo al Cielo acompañado de los ángeles. Perceval se convierte en un ermitaño y muere poco después, mientras que Bors es el destinado a regresar a Camelot para narrar todos los sucesos ocurridos.

El último libro de La Vulgata, la Muerte del rey Arturo, tiene como fin exponer el punto final de todas las aventuras del reino de Logres: no sólo de la propia saga en prosa, si no de otras continuaciones y versiones paralelas (Alvar, 1997: 8). Es por ello que esta última obra muestra una atmósfera de pesimismo y fatalidad, una fuerza épica del destino que lleva al mayor reino que haya existido, Logres, a un abrupto y terrible final. Tras finalizar la búsqueda del Grial, Gawain y sus hermanos desvelan la infidelidad de Lanzarote con Ginebra. Este descubrimiento llevará a la lucha entre los caballeros de la Mesa Redonda, antaño hermanos juramentados, y al desafío personal entre Gawain y Lanzarote. Mientras esto ocurre, el emperador de Roma invade Francia, y al acudir a su encuentro, Mordred se revela contra Arturo y él y sus huestes deben acudir a toda prisa. Sucede la fatal batalla de Salisbury, donde muere en holocausto la caballería artúrica. Dos importantes caballeros sobreviven: Lanzarote, convertido en ermitaño, será enterrado en su castillo al morir. Griflet, siguiendo las órdenes de Arturo, arroja Excalibur a un lago y ve cómo Arturo monta en un barco mágico dirigido por Morgana, hermana de Arturo. El ciclo termina así (Alvar, 1997: 252):

Maestro Gautier Map aquí calla lo que concierne a la Historia de Lanzarote; pues ha rematado todo según ocurrió y acaba así su libro, de manera que después de esto no se podrá contar nada sin mentir.

Bibliografía

TAYLOR, J. H. M. (2009): «The thirteenth-century Arthur», en ARCHIBALD, A.; PUTTER, A.: (eds.): The Cambridge companion to the Arthurian legend. Cambridge: Cambridge University Press. pp. 53-68.

ALVAR, C. (1997). La muerte del Rey Arturo. Madrid: Alianza Editorial.

– (2002): La búsqueda del Santo Grial. Madrid: Alianza Editorial.

– (2010): Historia de Lanzarote del Lago. Madrid: Alianza Editorial.

FRAPPIER, J. (1982): Chrétien de Troyes: the Man and his Work. Athens: Ohio University Press.

GARCÍA GUAL, C. (2003): Historia del rey Arturo y de los nobles y errantes caballeros de la Tabla Redonda. Madrid: Alianza Editorial.

LUPACK, A. (2007): The Oxford guide to arthurian literature and legend. New York: Oxford University Press.

Deja una respuesta